La Mujer del Bosque

La Mujer del Bosque

by Rauli


Hoy se estrenó con simpleza  el landscape  sonoro de un dramatismo desconocido. Una experiencia  muy cercana a Habana Suite. Con notas de piano como presentadoras  de un acto mágico, velas, agua, una rosa, una foto y el sello violeta. Dicen que la soledad insta a cometer locuras.

“sufrimientos son los hechos, bodhisattvas sostienen vacío”.

Un conjuro es como una semilla de carne desnuda en el pasto, el deseo, la agonía. Es posible hacer poesía en la pantalla, artilugios metafísicos del dolor.  Afuera un mendigo pide una moneda, no tiene piernas, pero existe poesía, rubia, delgada, esvelta, estilizada. Una señora se duerme camino a casa, abraza sus bolsas; el trabajo la muele a palos, pero existe poesía, un niño invisible, luces como sonidos, se distorsionan, con rapidez. Marguerite Duras decia que hay experiencias (como letras) que se encrustan porque hablan del duelo profundo de la vida, lugar común de todos los pensamientos. Algo de simbolismo primitivo: Lo del polvo al polvo. En los sutras se describen mantras para manifestar diosas, salvajes, beben sangre,  vuelven cada noche, cumplen deseos, roban el alma.

“por deleitosa carne querrás derramar tu fuerza. En el ardor ¡Ve! y bebe de ella, la diosa, ve y bebe de todas sus fuentes, descubre sus misterios y vaga errante y mísero clamando sus favores. “

“…emerge de la tierra, con desnudez al multicolor de un capullo”

“manantiales de seda roja, en la declaración que da muerte a otros pensamientos, como causa inmediata de las palabras”

(Apocalipticas del sueño)

Suyo es un vestido blanco, flor de loto en el corazón del árbol milenario, la ciudad gira  ilusoria,  finalmente la catarsis de dos cuerpos, tantra sexual, ritual de fuego, todo está consumado.



Cine y Contemplación

by Alvaro Robles


El cine nace de la contemplación, es un hijo de la fotografía, pero con el tiempo ha tomado muchos caminos distintos, los cuales le han hecho perder parte de su esencia, actualmente el cine es una herramienta de entretenimiento social y que exagera día a día sus métodos de expresión, siendo las nuevas películas cada vez más rápidas, vertiginosas, barrocas en su estética, parafernálicas, saturadas de efectos especiales, de guiones fáciles pero impactantes, productos de consumo rápido, masivo y no intelectual, ya que siendo honestos no fomentan nada intelectual, ni tampoco alguna reflexión, son productos emocionales, casi subliminales, que provocan placer emocional, instintivo, que apelan a lo más básico del ser humano.

La contemplación que es algo introspectivo, tranquilo, meditativo queda anulada en este tipo de cine. Muy pocos autores contemporáneos han logrado realizar un cine contemplativo y quiero destacar a Carlos Reygadas un cineasta mexicano que ha logrado crear, según mi criterio, un cine latinoamericano contemplativo, profundo, místico, arquetípico, opuesto a toda diversión, su mirada es hermana de la de Tarkovsky y Sokurov, y también me recuerda en parte algunos elementos contemplativos, silenciosos del cine iraní, en especial de Abbas Kiarostami; quizás todos estos cineastas son el ying dentro del panorama comercial que es el yang sobre-estimulado del cine contemporáneo, el cual parece más un videojuego y no una obra de cine.

Buscando el equilibrio, pienso sería necesario realizar un cine contemplativo, un cine ying, un cine que hable de la simple mirada, incluso sin ni siquiera que tenga “ideas” de por medio, es decir que simplemente contemple y cree a partir de un montaje asociativo un contenido poético, abierto, meditativo, quizás que tenga alguna “historia” ambiental, que flote, que ni siquiera tenga actores y de esta forma desarrollar de nuevas maneras lo que logro Ron Fricke con “Baraka” y así expandir la contemplación como eje central de la obra de cine.

Recuerdo el comienzo de “Solaris” de Tarkosvki, las tomas contemplativas de los árboles, del agua, de las plantas danzando en el agua, simple contemplación, lo cual me provocó una gran paz.

En este sentido el cine contemplativo podría ser una versión audiovisual del haiku, filmar lo que el realizador ha contemplado y recoger miradas distintas, sin una relación pre-establecida intelectualmente, sino siguiendo la intuición, quizás en reunir el material el cineasta se demore años, lo que lo transformaría en un nómade del tiempo, pero en algún minuto sentiría que la obra esta terminada y posteriormente reuniría el material y a través del montaje “armaría el contexto”, montando de una forma orgánica y encontrando el sentido en el substrato misterioso de la obra en gestación; podría escribir con las contemplaciones una historia sutil y quizás ni siquiera contar algo, simplemente que el film sea una obra solo para contemplar y vibrar con la belleza simple, el tiempo real, con la poesía natural de la contemplación desnuda.

El cine contemplativo en esencia sería austero, silente, humilde, tranquilo, un ejercicio espiritual, el realizador se entregaría a la contemplación y la meditación, al igual que un monje budista zen o un yogui que contempla la eternidad.

muzderauli.wordpress.com

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