Aceituno + Becerro

Puestas en Escena

Jorge Aceituno

Hago puestas en escena porque son un desafío encubierto bajo la forma de un juego de arquitectura fotográfica. Una suerte de laberinto que me conduce a descubrir y entrelazar la luz y la sombra con la vida propia de personajes, objetos y ambientaciones que resumen mis intereses creativos y sociales.

Cada puesta en escena es un trabajo que me permite integrar elementos conceptuales del teatro, la pintura, la escultura y las instalaciones, para abordar “desde la fotografía” tópicos sociales que van desde la no discriminación hasta la puesta en valor de la belleza de los marginados, intentando con este gesto artístico hacer visible el derecho universal a la imagen y la representación.

Aceituno+Becerro: “puestas en escena” es fruto de un diálogo creativo con un artista visual que continuamente sacude la escena nacional. En esta colaboración, cada uno desde su trinchera ha ayudado a construir y alimentar una sensibilidad que traspasa y transgrede tanto nuestros límites individuales, como las cotas socialmente asignadas a la fotografía y las artes visuales.

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Antonio Becerro


Hay algo más humano que el mismo humano y eso es arte. No existe ninguna imagen que influya más en el arte que la del cuerpo humano en todas sus dimensiones, físicas y espirituales.

La obsesión por el cuerpo humano y su tratamiento es de todos los siglos. Miles de imágenes se nos vienen encima desde la antigüedad hasta los tiempos contemporáneos: de frente, de perfil, con volumen, con ropas, en paisajes rurales, en la urbe, en el mármol, la madera, el cemento, el plástico, a lo perrito, etc. Todos han buscado el ángulo más claro y perfecto para representar la figura humana de su tiempo. No sé con exactitud que nos gatilla la exacerbación del cuerpo, de dónde proviene, sólo sé que el instinto de exageración del arte es la única base para el primer desposte visual de esta presencia.

Yo no tengo el afán de explicaciones de mis obras. “¿Cuál es el aporte de estos trabajos?”, me preguntó alguien. “¿Hay alguna contribución para la fotografía de la escena local?”. ¡Basta! ¿Cuál escena local?, ¿Para qué y para quién es el aporte? En cuanto a mí, sólo me interesa el saber, estirar mi brazo y tocar mi fe, ¿Qué entendería el estúpido pupilo del saber y la fe? En lo humano, el que ve un poco más es el que sabe que tiene el poder.

Me pregunto qué ocurre en lo animal. ¿Habrá visto la tortuga, con su lentitud, el vuelo de una mosca?. Qué cosas no. ¿Seré tonto? ¿Cuál es el aporte de la banalidad de la imagen contemporánea a la figura humana? ¿Retrato por internet? ¿Rinoplastía? ¿Cirugías estéticas? ¿Liposucciones? ¿Lipoesculturas? ¿Cirugías express? ¿Corte y ponga acá? ¿Photoshop? ¿Cuerpitos pintados? ¿Tatuajes en el pecho? ¿Piercing en la lengua? ¿Corte de pelo punkito, amarillito? ¿Retención de la imagen humana en súper reproducción clonada del cuerpo perfecto? ¿Limpieza de dientes para el blanco radiante? ¿Levantamiento de tetas siliconadas? ¿Suspensión de culos fabulosos, listos para posar una copa de vino y crear una naturaleza muerta? ¡Qué maravilla! ¡Nos sobran partes! ¡Nos faltan cosas!

La fotografía como registro y como técnica científica ya hizo y hace lo suyo. El retrato de un boxeador decadente, el instante en que un policía golpea a un sospechoso, una lágrima cayendo del ojo de una mujer, la textura de un tenedor, un perro mordiendo a su amo o que se yo. La pintura también captura lo propio, sólo que con una fuga del instante de la realidad visual, que se trasvasija en luz.

¿Qué son estas puestas en escena para mí? ¿Pintura? ¿Fotografía? ¿Es acaso el relevo de la pintura y la fotografía? Ni lo uno ni lo otro, podría ser fotopinturas que sólo persiguen una proporción de luz, que libera y encajona a la vez, el quiebre del filamento de la luz, que a veces es el instante preciso para decir clic.

Claro que por eso admito que se persigue el uso y el abuso de la luz. El chorro de luz sobre las cosas y el tenebrismo de  la nada.

Aceituno+Becerro: “puestas en escena” es una fusión, un mestizaje. Es la liberación de la pintura y  la fotografía a través de la proporción de luz. Estas obras son organismos vivos en que los modelos, como si fueran óleos humanos, aportan con su luz propia. También podrían ser animaciones muertas desde la quietud y el silencio de la taxidermia, que representa al cadáver con apariencia de vivo.

El arte mayor es aquel que engaña con fabulosa prestidigitación al ojo humano, haciéndole creer que lo que ve es casi real. Pero hay un arte supremo, que es ese que te hace creer que vas a tocar el alma de las cosas, sentir su luz.

Fuera de la parálisis de estas reflexiones, sólo una cosa más para terminar: creo que hay dos formas de conservar la especie, una es con la repetición de la imagen como recurso de retención de la cosa y la otra es con la taxidermia en luz.

Marioneta de Papel

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