Rauli

Cauzulor

I

Reclamo la pertenencia de tus ojos que se enfrentan, en distintas eras, a los vientos conquistadores de las direcciones del mar. Contemplativos bosques sobrevivientes de un viaje inseguro.

A un costado del ciprés, el aromo, el Arrayán. Una palabra que cae de otro árbol, cuando el viento nace, cuando el viento crece. ¿Acaso puede un pueblo sobrevivir sin la palabra? Habla Oh! el gran viento Ckuri, legados que median chamanes y magos, para interpelar a los sabedores reyes y hombres libres de las naciones ¿En qué términos miden la victoria o la derrota? Si se despliegan lenguas multicolor. Que todo condensan, todo disipan.

Como persuadirte de la magnitud natural, pequeño escucha. Si la ilusión aparenta formas fantásticas. Otro radio es la intensidad, cuando florece, sabia de tierra viva.

Reconoce a tiempo la lucha, como yo reconozco a tiempo el terror, la barbarie. Porque hay quienes niegan la libertad. Bajo supuestos teóricos y consideraciones políticas. Entiende, no hay calendario de liberación posible. Sino la voluntad de un acto intrínseco.

Guarda de los enemigos que sofocan el pulso de las palabras. Desvirtuando con alegatos y encono mi fascinación, porque  humanamente se me provoca un hambre feroz de necesidad, ritualística y abandono.

Levanta tu agudeza, tu intuición más nata. Donde sea que te encuentres, analista del tiempo. Sobreponte al miedo, al dolor, con mirada de proeza intangible.

En esta cima, cambia la dirección del viento. Hablo con el ser silvestre la oratoria mental. Sigiloso entre la maleza desciende, me protege, me acompaña.

II

La ignorancia es para algunos del todo negativa. Pero qué tiene que ver la pequeñez nostálgica de la infancia con la grandilocuente búsqueda de las conciencias críticas o la purista lógica de la lucidez inexorable. Más bien la intuición inofensiva desentrañando la mortandad que llevamos dentro.

Hay una degeneración del pensamiento, una mutación de doctrinas, finalmente el delirio. La verdad es un arquetipo menor, la inutilidad o el oportunismo; Invención de propagandas, fuera del registro de la voz, porque no importa el significado de las palabras, menos la evidencia.

Ante la indagatoria, farsas con símil de certezas, ante el documento artefactos de ficción, la pomposidad del hedonismo. Imperio abrupto, sin posibilidad siquiera de fatalidad repentina.

No hay más tiempo destinado al misterio de la vida que supere las expectativas del día. Hijos de la era. El que destruye es el mismo que prontamente destina auxilio, el que muestra cielos, desde su otra mano, tiende infiernos. Pesada rueda del axioma, conquista el silencio a los pies del Sumeru.

Sigo peregrino bajo la estrella. De la cumbre nevada a la orilla calma. Atrás la tierra de mis ancestros, los abuelos muertos, lo sagrado, los elementos. Es mi piel lava de cánticos fuego y bronces que me conducen a la naturaleza. En pena los corderos de mi padre pastan, ¡madre mía! demonios danzan. La esencia del deseo estremeciendo, con poder, la profundidad de la tierra.

La espera termina, niño ausente de mi palabra, alzo oratorias paridas entre dos montañas. Somos hoja que se paga en manda. El día que la estrella nace. Matiz cálido de altura y desolación, duermen.

La visión enciende hogueras en el vértigo de la orilla volcánica. Gigantes planetarios observan los estandartes sostenidos de la fe. Al sol de humos y hayes. Te dedico este ritual, mi canto, llamado cauzulor, de la lengua nuestra. Culto a los antepasados que nos protegen. Mágica, religiosa y curativa mente.

III

En el continuo proceso de injusticia histórica. Cargo la palabra de razones contra los crímenes políticos. Sin que puedan los cabecillas del intelecto anular la prosa, o  vincularla en descrédito a los intereses creados por la institucionalidad de turno.

Me declaro facción de la destrucción que se redime. En un tiempo que renace, atravesando el umbral. Con una vida ligada a la absoluta certeza de lo incalificable, que existe. Cuando la maquinaria del poder, no pierde su afán por el control y la imposición ideológica.

Habito una franja que no reconoce raíces. Y en el orbe la cosa no es mejor. La intención es sólo placer de legos, entre informes de lengua muerta y números.

Persuasiva es la artimaña del dominio. Concentra su inabordable astronomía, su magnitud. Ligando simulacros de felicidad. Y caen los cuerpos negros de exterminio.

Soy Igual a todas las especies y anhelo ver la semilla crecer. Antes me cobijará el frescor de centurias, la suavidad de una mano, la risa de otros.

Nos quieren culpar por pertenecer al origen, nos quieren culpar por pertenecer a este tiempo. Voy ausente  habitando en los ojos de una lejanía natural y pasiva. Vuelvo a éste punto.

Derribo artilugios con el Waki, ofrendado a la tierra,  para limpiar el lugar de siempre. Pido perdón por todas mis ofensas y las de aquellos que desconocen el canto antiguo. Danzo círculos alegres, en la frontera de mi corazón. Suenan instrumentos, igual al fluido de todas las aguas.


muzderauli

Apocalípticas del sueño

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s